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Abril 12, 2018

Síndrome Metabólico: "Estoy gordito, pero me siento bien"

Juan Pablo, de 33 años, hacía mucho deporte en la universidad, cuando era estudiante. Pero, producto de las lesiones, el tiempo y el trabajo, paulatinamente dejó de hacer ejercicios. Entonces, ya en su vida de adulto prevaleció la buena mesa, el pan, los embutidos, las frituras, las bebidas con azúcar y los asaditos con las amistades. En consecuencia, tiene 12 kilos más que en sus años de universitario. No obstante, se siente bien, no le duele nada, tiene energía de sobra, está casado y con un bebé en camino.

En el examen ocupacional el médico le señaló que estaba con obesidad, con IMC de 32 (IMC: Índice de Masa Corporal. El peso normal tiene IMC entre 18 y 24,9, y el sobrepeso entre 25 y 29) y que sus lípidos (colesterol y triglicéridos) estaban moderadamente altos.

Como Juan Pablo no se sentía enfermo y tampoco le gusta ir al médico, en el siguiente control preventivo, la doctora que lo examina le refiere que su situación es delicada, porque tiene aumento de la presión arterial y del azúcar en la sangre. Además, tiene los lípidos altos y ha ganado 5 kilos más.

Le menciona que tiene un Síndrome Metabólico y que debe controlarse periódicamente con exámenes, tener alimentación sana, y aumentar la actividad física, porque a futuro puede tener complicaciones cardiovasculares y/o también desarrollar una diabetes.

Actualmente Juan Pablo, con ayuda de su esposa, ha cambiado sus hábitos nutricionales, hace ejercicio cuando tiene tiempo y trata de caminar cuando es posible.

Está feliz porque bajo la talla de su ropa, se siente más liviano y su presión disminuyó.

¿Qué es el Síndrome Metabólico?

El Síndrome Metabólico, es un conjunto de factores de riesgo generados por obesidad de tipo abdominal y una condición llamada Resistencia a la Insulina (o insulino resistente). Si estos factores se presentan a lo largo del tiempo, hacen que tengamos más posibilidad de desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular; es decir, afectar a los vasos sanguíneos de todo el organismo y al corazón.


Está condición en el sexo masculino; además de un mayor riesgo de diabetes, puede provocar hipogonadismo que es la disminución de la producción de testosterona por los testículos, y esta disminución de hormona masculina puede producir síntomas como: esterilidad, disfunción eréctil, disminución del deseo sexual, fatiga, debilidad o disminución de la masa muscular, agrandamiento de los pechos en los hombres (ginecomastia), menor crecimiento de la barba y el vello corporal, y osteoporosis.

Resistencia a la Insulina

En parte, la Resistencia a la Insulina puede ser secundaria al sobrepeso y la obesidad, pero también porque hemos heredado los genes de nuestros ancestros cazadores y recolectores, quienes lograban sobrevivir porque tenían la capacidad de almacenar los nutrientes de sus cacerías en forma de tejido adiposo o grasa corporal para mantenerse en períodos de carencia. Heredamos estos genes y en la actualidad, teniendo disponibilidad de alimentación, acumulamos fácilmente tejido adiposo en nuestro abdomen.

No obstante lo anterior, la asociación entre Obesidad y la Resistencia a la Insulina no es totalmente directa; también hay personas delgadas que pueden ser insulinos resistente, y personas gorditas sin resistencia a la insulina. Esto es como la "lotería genética".

Cuando tenemos obesidad visceral; es decir, poca cintura en el caso de las mujeres (estamos con rollito en la cintura), o "ponchera" en los hombres, se produce un desplazamiento de triglicéridos acumulados en el organismo como grasa visceral en el abdomen, a fin de tener "reserva para períodos de carencia alimenticia", como cuando nuestros antepasados prehistóricos pasaban días y semanas sin comer.

Hígado Graso

El exceso de triglicéridos acumulados en la grasa visceral se va desplazando por la sangre hacia el hígado, el cual se infiltra de estas grasas, lo que resulta %u201Ctóxico%u201D para el hígado, transformándose en un hígado con "grasa en su estructura" lo que se denomina Hígado Graso o Esteatosis Hepática.

Esta condición puede evolucionar en el transcurso de varios años a esteatohepatitis, cirrosis y eventualmente a carcinoma hepatocelular o cáncer de hígado.

Es decir, la Resistencia a la Insulina y la Obesidad Visceral aumentan los triglicéridos; estos se depositan en el hígado produciendo a lo largo de los años Hígado Graso y si esta condición se mantiene en el tiempo puede llegar a un deterioro del hígado llamado "Cirrosis Hepática", donde se han formado cicatrices (fibrosis) que alteran el funcionamiento del hígado.

Cabe destacar que la función del hígado es eliminar sustancias perjudiciales del cuerpo para desintoxicarlo, limpiar la sangre y producir nutrientes vitales. Los daños en el hígado pueden ir desde una cirrosis hepática hasta una insuficiencia hepática.

Diabetes

¿Por qué el estar con Resistencia a la Insulina aumenta en algunas personas las posibilidades de tener Diabetes a futuro? Yo les explico a mis pacientes sin grandes tecnicismos, que el páncreas es el órgano que fabrica la insulina.

La insulina es una hormona que hace que entre el azúcar a todas las células del organismo, principalmente las musculares. Imaginen que cada molécula de insulina es "una llave" que abre la cerradura de la puerta de estas células del organismo para que entre la glucosa que es como la gasolina que necesitan para funcionar.

Cuando hemos consumido en alimentos más de lo que gastamos, estos nutrientes se acumulan como grasa en el abdomen (Obesidad Visceral), que libera triglicéridos y que -además de depositarse en el hígado-, dañan las cerraduras de estas células, las que ya no se abren con las "llaves" que son las moléculas de insulina que fabrica el páncreas.

El páncreas, productor de insulina que son estas "llaves", al tener mayor demanda debe fabricar muchas llaves más para que le calcen a estas cerraduras, que permiten abrir la puerta para que entre la "glucosa o azúcar" y suministrar energía a las células y mantener estable el nivel de glucosa que circula por la sangre. A eso le llamamos tener una glicemia o nivel de azúcar normal en la sangre.

Como toda fábrica, en algún momento puede llegar al nivel máximo de producción de insulina y luego, por falta de "materias primas", decaer en la producción de insulina; con menos "llaves" para abrir las puertas de las células.

La Resistencia a la Insulina es cuando el páncreas aumenta la producción de "llaves" y la glicemia está entre 100 y 125 mgrs/dL y lo normal es sólo hasta 100 mgrs/dL. Mientras que Diabetes es cuando la producción de insulina o "llaves" por el páncreas han disminuido tanto, que ya no hay "llaves" o moléculas de insulina que abran las cerraduras de las células, faltándole a la célula %u201Cgasolina%u201D para su normal funcionamiento; entonces el azúcar se acumula, aumentando su nivel normal en la sangre circulante, y al tomar una muestra de medición de azúcar en la sangre esta será superior a 126 mgrs/dL.

Pero, ¿por qué algunas personas resistentes a la insulina, no lo sabían, no se han tratado nunca y jamás han tenido Diabetes? Nuevamente, dependiendo de nuestra herencia, actúa la %u201Clotería genética%u201D. Algunas personas estarán con insulina o "llaves" en producción aumentada toda su vida, sin que se agote la producción del páncreas y nunca llegaran a ser diabéticos, mientras que a otras en cualquier momento la fábrica puede ir a quiebre generando Diabetes, la cual paulatina y silenciosamente implicará posibilidades de daños graves a los diferentes órganos del cuerpo, como Retinopatía y ceguera, Nefropatía (daño a los riñones) que puede llegar a insuficiencia renal, requiriendo diálisis o trasplante renal; lesiones de los vasos sanguíneos del corazón y cerebro que pueden eventualmente conducir a Infarto Cardiaco y Accidente Cerebrovascuclar; mal riego sanguíneo de las piernas, y neuropatía y parestesias que producen dolor en las piernas por daño de los nervios.

Revise si tiene Síndrome Metabólico

La Diabetes es una enfermedad que le provoca "silenciosamente" al organismo todo un "desastre metabólico", el cual nos alerta cuando ya se han producido daños irreversibles.

Recién en 2009, una declaración conjunta de distintas sociedades científicas, tanto mundiales como norteamericanas, logró proponer una definición aceptada globalmente sobre el Síndrome Metabólico, definición que incluye las siguientes enfermedades y afecciones: Obesidad Visceral o Abdominal, Hipertensión Arterial, PA mayor o igual a 135/85 (en promedio de varios controles), Hipertrigliceridemia o más de 150 mgrs/dL en triglicéridos; Colesterol HDL bajo, menor a 40 mgrs/dL, e Hiperglicemia (azúcar en la sangre entre 100 y 126 mgrs/dL).

Ponga atención. Ante la presencia de tres (cualquiera) de los cinco criterios definidos, se confirma el diagnóstico del Síndrome Metabólico.

La pesquisa del Síndrome Metabólico permite la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular, y su detección precoz y tratamiento oportuno permitiría eventualmente la prevención de la disfunción eréctil.

El hipogonadismo masculino o deficiencia androgénica (disminución de testosterona) y la obesidad visceral, tienen relación bidireccional. El aumento de la grasa abdominal genera insulino resistencia; también las manifestaciones descritas en el conjunto de Síndrome Metabólico.

Simultáneamente, esta disminución de los niveles de testosterona, lleva a un aumento de la Obesidad Visceral y el Síndrome Metabólico, estableciéndose un círculo que se perpetúa en el tiempo.

Tratamiento

¿Tiene tratamiento el Síndrome Metabólico? Demostradamente eficaz es hacer un cambio en el estilo de vida, que incluye una dieta balanceada y ejercicio físico regular, junto con evitar el tabaco, pueden reducir entre un 5 y 10% el peso corporal, lo cual se acompaña de una disminución del 30% de la grasa visceral. Esta reducción mejora la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, pero generalmente también es necesario incluir fármacos: Insulino sensibilizadores, para neutralizar la resistencia a la insulina; otros para retrasar la absorción de carbohidratos, grasas y disminuir la obesidad; Hipolipemiantes, para bajar los niveles de colesterol y triglicéridos; antihipertensivos, para tener cifras de presión arterial normales.

En caso de Síndrome Metabólico Severo y que no responde a las terapias anteriores, han demostrado ser de utilidad procedimientos quirúrgicos bariátricos, como el By Pass Gástrico, que al reducir en forma importante el peso, mejora el nivel metabólico; es decir, disminuye la presión arterial al igual que el riesgo de Diabetes (incluso hay casos en que mejora o desaparece), reduce el riesgo de enfermedades cardiovaculares y aumenta el nivel de testosterona en los hombres.

En último término, se ha demostrado que el empleo de la terapia de sustitución con testosterona, en sujetos hipoandrogénicos (niveles bajos de testosterona), puede mejorar algunas alteraciones del Síndrome Metabólico.
Debido a la estrecha relación entre el Síndrome Metabólico y algunos aspectos propios de la salud del hombre, tales como la disfunción eréctil y el hipogonadismo, se observa un beneficio tanto en la esfera cardiometabólica como urológica, luego de las intervenciones en el estilo de vida.

Es de suma importancia detectar e idealmente prevenir el Síndrome Metabólico y algunos trastornos del ámbito urológico. De esta manera, se mejora la calidad de vida y también su pronóstico al prevenir la progresión hacia Diabetes Mellitus Tipo 2, y reducir el riego de eventos cardiovasculares.


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