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Julio 25, 2017

Eficiencia energética: Cómo transformar mi casa y, de paso, ahorrar hasta un 60%

Llegó el invierno y con él las bajas temperaturas que no dan tregua al bolsillo de las personas. Y es que lograr el anhelado calor del hogar tiene sus costos a fin de mes, algo que muchos consumidores no saben equilibrar con una eficiente gestión energética dentro del hogar.

"La eficiencia energética en un hogar se produce en tres niveles. Uno en el diseño de la casa, la materialidad y luego el uso. Las personas pueden afectar en los dos últimos y sobre todo en el uso", explica Claudio Huepe, coordinador del Centro de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Diego Portales (UDP).

El segundo nivel apunta al reacondicionamiento térmico que cada propietario puede lograr en sus viviendas, lo que "permite generar ahorros de hasta un 60%", señala Andrés Rebolledo, ministro de Energía.

Para lograr estos resultados es necesario ir por pasos y enfocarse en los puntos donde la vivienda consume más energía. El primero de ellos es la calefacción, pues ésta utiliza el 57% de la energía total.

Entonces, una de las formas de evitar la pérdida de calor, es aislando la fachada de las viviendas por donde se puede perder hasta el 35% de energía; al igual que los techos, por donde se filtra hasta el 25%.

"La aislación térmica de techos, que puede costar desde $85.000, puede generar ahorros de hasta un 50%, y es especialmente recomendable para viviendas de 1 o 2 pisos (es decir, se puede ahorrar entre $50.000 y $100.000 al año, pagándose la inversión en poco tiempo y aumentando considerablemente el confort). Esta intervención muy sencilla de realizar, la puede hacer cualquier persona en su casa", afirma el ministro de Energía.

Los materiales que se pueden utilizar para este reacondicionamiento son variados: desde fibra de poliéster, pasando por poliéster expandido (plumavit), lana de vidrio o, incluso, lana de oveja. La autoridad recalca que estas intervenciones son "especialmente recomendables para viviendas construidas antes del año 2000".

Asimismo, la aislación térmica de muros genera ahorros de hasta un 40%, aunque la inversión que se debe realizar en este caso es más alta.

Por su parte, la incorporación de ventanas termopaneles (particularmente en departamentos) permite ahorrar entre $60.000 y $120.000 al año; además de reducir la contaminación acústica.

Los residentes también pueden realizar un reacondicionamiento térmico más básico que consiste en el sellado de puertas y ventanas, ya que, de no hacerlo, se arriesgan a la pérdida del 25% de la energía generada en el hogar.

A través de cintas aislantes, sellos o burletes (que se encuentran en el comercio) se puede ahorrar hasta un 30% de energía, y en términos económicos el monto asciende a $30.000, según cifras del Ministerio de Economía. "En estos casos la inversión es muy baja, y genera mejoras considerables en el confort y ahorro energético, en especial en viviendas más antiguas", dice Andrés Rebolledo.

"Hoy en el mercado encontramos soluciones muy eficientes, sólo debemos elegir muy informados y, por sobre todo, pensar que debemos buscar las formas de que el calor que generemos sea capaz de ser retenido al interior de nuestra vivienda", recomienda Nelson Sanhueza, académico de Ingeniería Civil de la Universidad San Sebastián (USS).

De todas formas, la mejor forma de generar una eficiencia energética en el hogar dependerá de las características de la propiedad (distribución y ubicación geográfica, por ejemplo), por lo que el académico de la USS aconseja asesorarse por un experto "para que pueda verificar las condiciones actuales de su vivienda".

Paneles solares al rescate

Una inversión que también ayuda en la eficiencia energética es la de los paneles solares, siendo Chile un país beneficiado en términos de captación de energía solar no sólo al norte sino que también a lo largo del territorio nacional. Eso sí, el ahorro que permita dependerá del consumo de cada vivienda.

Cabe recordar que en el mercado existen los paneles solares térmicos (para calentar el agua) y los fotovoltaicos (para generar energía).

En el caso de los térmicos su ventaja es que reducen los costos de la cuenta del agua. "Lo que hacen es subir la temperatura del agua que está almacenada en el estanque y, por lo tanto, para que esa agua sea utilizable para la ducha o lavar los platos requiere menos energía", comenta Huepe.

Por otra parte, los fotovoltaicos, si bien pueden ser una ventaja económica, dependerá del consumo de cada vivienda, ya que, "en general no tienen la potencia para suplir las demandas actuales como la que requiere un refrigerador, un microondas o una plancha, pero sí la de la iluminación", agrega.

Eso sí, "tienen la ventaja de que hoy una casa puede aplicarse a la ley de Net Billing (o Generación Distribuida) y vender su excedente al sistema", recuerda el académico de la UDP.

"Otra de las ventajas es que la mantención de los paneles fotovoltaicos es mínima, ya que requiere de una limpieza cada mes y medio", resalta Marcela Puntí, gerente general de la Asociación Chilena de Energía Solar (Acesol).

Acciones que aportan

Cómo las personas administren su vivienda también será parte fundamental en la eficiencia energética. Además, es la forma más sencilla de aportar tanto al bolsillo como al medio ambiente. Un ejemplo que destaca el académico de la UDP, es tener cortinas gruesas que aíslen el frío en invierno y el calor en verano.

En cuanto a la elección de la calefacción a utilizar, el académico señala que hay dos aspectos a considerar: el costo efectividad, y la contaminación intradomiciliaria. "En Chile es un problema de salud el uso de leña y parafina", subraya Huepe.

Otro factor a considerar es la ventilación: "No se puede tener una casa encerrada, porque eso generaría humedad", dice Huepe, quien recomienda un cambio de aire abriendo ventanas por 15 minutos diarios. Asimismo, recomienda mantener una temperatura estable, ya que si se modifica constantemente se genera un gasto energético (y económico) adicional.

Un simple (o a veces complejo) cambio de hábito que puede ayudar a que la gestión energética de la vivienda sea más eficiente, es eliminar el llamado %u201Cconsumo vampiro%u201D. Es decir, evitar dejar enchufados aparatos que no se están utilizando. El refrigerador es el único electrodoméstico que debiera permanecer conectado.


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